Emociones que me habitan

LA ENVIDIA:

 

Si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría! Este refrán, como recoge el Instituto Cervantes, reconoce la existencia de la envidia como un defecto muy presente pero oculto en el ser humano.

 

En el círculo de mujeres de la luna nueva del mes pasado, destapamos la caja y nos compartimos alrededor de esta emoción y la relacion que tenemos con ella. Fue muy sanador expresarnos, nombrarla. Aquí recojo algunos sentires que ojalá puedan ayudarte también a ti sanar tu relación con ella:

 

Hablamos del dolor que nos causa tanto sentir envidia hacia alguien, como ser envidiadas por alguien. Es un sentimiento que nos separa de la persona. Y muchas veces, hasta que no se nombra, no atenúa. Da mucha vergüenza decir que la sentimos.

 

La mayoría de las veces, la envidia suele manifestarse respecto a un ámbito concreto de una persona concreta, ya que luego al ampliar la mirada a toda la persona a la que envidiamos, muchas veces puede pasar que no le tengamos envidia del resto de aspectos de su vida. Esto también nos da una información muy útil; lo que envidio es lo que siento que carezco, por lo tanto es un tema a trabajar internamente, un espejo que me dice en qué aspecto no estoy del todo satisfecha.

 

A aquellas mujeres que son víctimas de la envidia, tienden, para poder ser aceptadas por el grupo, a apagar su brillo natural. Por miedo al rechazo y la no pertenencia a ese grupo.

 

En el camino de la vida, hay que ir tomando decisiones. Y en el momento de tomar una decisión, automáticamente hay otros caminos que se cierran. A veces podemos envidiar a las personas que eligen ese otro camino. Ser conscientes de ello y de que inevitablemente, sea el camino que sea el que elijamos, hay una renuncia, nos puede ayudar a racionalizar la envidia.

 

También vimos cómo a veces la tenemos tan tapada, que no nos damos cuenta que lo que nos pasa o le pasa al otro/a con nosotras es envidia, y al no hablarse de ello, la distancia entre ambos se amplía.

 

La ACEPTACIÓN sería el antídoto de la envidia. Si acepto como soy y el camino que he elegido, la envidia atenúa o desaparece. E igualmente, si me envidian y se alejan de mí por ello, también acepto que es su proceso y que no teiene que ver conmigo.

 

Tremendo tema la envida! y qué poco se habla de ello asi, abiertamente!! Y tremenda carga para quien la siente y poryecta como para quien es víctima de ella.

 

Una vez leí, que la envidia entre mujeres viene de la estructura social patriarcal que hace que las mujeres luchemos por un buen puesto en la escala social a través de las nupcias con el macho alfa de la tribu a la que pertenecemos... No sé si es o no cierto, ahí lo dejo.

 

Recuerdo que una vez en mi adolescencia, en una serie estadounidesnse de cuyo nombre no me acuerdo, había dos hermanas jóvenes que estuvieron peleadas durante todo el capítulo. Al final de éste hablaron de la envidia que se tenían la una a la otra. Podemos ser objeto y sujeto de la envidia. Y hablarlo, sacarlo a la luz y visibilizarlo, nos sana y no nos separa tanto. No se convierte en una sombra invisible que nos mantiene distantes. Aunque nos dé vergüenza decirlo, es maravillosamente sanador. Si no lo nombramos, nos separa.

 

¿Elegimos ser envidiosas? creo que no, sale así, en automático. Pero sin duda, si la sentimos, podemos racionalizarla, mirarla de frente y para aceptarla y liberarnos un poco de ella.

 

Gracias valientes mujeres por compartir cómo se mueve la envidia en vosotras.


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