Emociones que me habitan

LA RABIA

 

Siento que la rabia, de tanto evitarla, a veces me explota por dentro. Internamente me he identificado con el arquetipo de mujer dulce y amorosa, y eso ha hecho que en muchas ocasiones no haya puesto el límite que necesitaba para custodiar mi cuerpo y mi vida. Cuando he sacado la rabia, la he sacado de mala manera, sintiéndome luego fatal. Así que para expiar mi culpa, he tragado cosas que no me gustaban, y vuelta a empezar en un círculo vicioso infinito.

 

Así que desde que he decidido no parecer perfecta, ni esclava de la opinión ajena, vivo más ligera. Y sobre todo, más habitada.

¿Y por qué reaccionaba así? Para contentar al de al lado, he dicho "sí" cuando quería decir "no", pensando que eso era un acto de amor: en la cama con mi pareja cuando él tenía ganas aunque yo no las tuviera... a comerme toda la sopa de pequeña para contentar a mamá... a quedar con alguien por compromiso, a no expresar lo que siento... Todos esos NO-es me los he comido con cierto regusto amargo.

 

No creo que sea casualidad que anatómicamente el estómago y el hígado estén unidos. El hígado asociado a la rabia y a procesar toxinas con su bilis. El estómago asociado a la digestión (no sólo de nutrientes comestibles, sino también de emociones y experiencias vividas).

 

El otro día haciendo una meditación de escucha profunda del cuerpo, sentí unas ganas de vomitar increíbles y me venían algunas imágenes que mencioné más arriba... todo eso que he tragado en mi pasado y que aún está en mi. Cuando vomitamos, sacamos también la bilis del hígado que va al estómago. Y el estómago es donde está el plexo solar, el tercer chakra del poder personal. Todo encaja. El poder personal, para mí, tiene que ver con la capacidad de poner límites.

 

¿Y por qué me tragaba todo eso? Porque en el fondo sentía que no valía, que no merecía. Incluso cierta vergüenza por lo que pensaba y sentía. Y eso hacía que me maltratara dejándome en segundo lugar, poniendo en primer lugar a la otra persona.

Ahora ando más atenta a las señales de mi cuerpo: si al recibir cualquier cosa del mundo exterior se relaja y expande, es un SI rotundo. Cuando el cuerpo se tensiona y contrae, es que NO. No siempre me resulta clara la escucha, ya que en muchas ocasiones se entrometen los pensamientos con sus "deberías", y otras creencias limitantes que poco a poco voy identificando. Eso sí, soy consciente que esto de conocerse, es un trabajo apasionante para toda la vida.

 

Te comparto esta frase de Clarissa Pinkola Estés, la autora de Mujeres que corren con lobos, que me encanta para terminar este compartir: "Ser nosotros mismos hace que acabemos exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exiliarnos de nosotros mismos"

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