Me llamo Amaia Ariztegi Fernández. Me considero una buscadora, una buscadora de experiencias para encontrarme, porque me cuesta verme. Me he puesto en lugares y situaciones fuera de mi zona de confort, me he caído, me he levantado, he creído haber aprendido y he vuelto a caer. He experimentado muchas identidades en lugares distintos, he amado en diferentes idiomas, he estudiado en diversos templos de conocimiento y obtenido títulos de todos los colores y formas.

 

Pero ha sido la maternidad la que finalmente me ha dado solidez, la que me ha enseñado que el amor es presencia, la que me sacudió mostrándome todo lo que no quería ver, y que había estado escondiendo debajo de la alfombra en ese quehacer constante. Ahí comenzó la gran aventura de conocerme, de desvelarme en ambos sentidos de la palabra; quitándome el velo y despertándome del letargo.

 

Y en esa búsqueda de autosanaicón, primero encontré el yoga, que desde que empecé a practicarlo a los 19 años, me ha recordado que tengo un cuerpo. Más tarde la vida me llevó al shiatsu, que me aporta otra mirada a la salud más integrativa a través de la medicina tradicional china y la filosofía taoísta. El chi kung de la mujer y el yoga hormonal me aportan herramientas corporales para sentir y conectar con mi energía cíclica femenina. También hice la formación de doula porque creo y siento la necesidad del acompañamiento emocional en la etapa perinatal para validar y sostener a la recién nacida madre.

 

El acompañamiento y la comunicación son mis lucecillas que van alumbrando mi camino profesional. Creo que trabajar desde muy joven como guía turística, me ha aportado mucha experiencia con grupos de personas muy diversas, a la par que dotes organizativas y la hospitalidad, que me sale de forma natural. Por eso disfruto organizando cursos que van alineados con lo que creo y siento.

 

Recientemente me estoy dando permiso para compartir todo lo que he experimentado y vivido. A través del circulo sagrado, seguro, nutritivo y sanador que se crea entre mujeres, facilito experiencias de encuentros en la naturaleza donde conectarnos con ésta y con nosotras mismas. Creo profundamente que la conexión con lo femenino sagrado de mujeres y hombres, es la revolución silenciosa que sanará a la Madre Tierra.

 

La Mujer Habitada nace de la búsqueda de una visión contemporánea de la feminidad que abrace aquello que largamente ha sido fuente de incomprensión o rechazo; la menstruación es una maldición que vivo con dolor. El parto me da miedo, duele y necesito que me asistan porque no me siento capaz. Y la menopausia es una enajenación de las hormonas, una enfermedad por la que debo ser medicada.

 

No es casualidad que muchas de las enfermedades que padecemos hoy en día estén relacionadas con nuestra feminidad. Desde esta necesidad, La Mujer Habitada:

 

- Acompaña ofreciendo herramientas para vivir dentro de nuestro cuerpo femenino de forma saludable y consciente; amándonos tal y como somos, atendiéndonos y entendiéndonos como seres cíclicos; comprendiendo que no somos lineales ni bipolares, sino que estamos conectadas a las fases de la luna.

 

- Acompaña recordándonos que estamos unidas a la tierra, que nuestra matriz puede albergar vida, y eso nos hace tan fuertes como vulnerables. El parto es la experiencia sexual más potente y transformadora que puede vivir una mujer; en ella se rinde, se rompe en dos, se deja morir, para renacer como madre y dar vida a un bebé.

 

- Acompaña contemplando la madurez desde otro prisma; la menopausia es casi la mitad de la vida de las mujeres. Si somos capaces de honrar nuestras necesidades internas, tenemos el potencial de sembrar con sabiduría y amor un mundo lleno de compasión y creatividad.

 

Nunca es tarde para dar el primer paso hacia nosotras mismas; de habitarnos. Nuestro templo continuamente nos habla, nos da señales para que lo atendamos. Y si no lo escuchamos, nos grita en forma de enfermedad. Es una oportunidad de parar, observar el dolor, trazar una ruta hacia nuestro interior y sanar algo más profundo que nuestro cuerpo.

 

Desde esta visión, acompaño las diversas etapas vitales que atravesamos con las siguientes herramientas:

 

- Sesiones individuales de shiatsu zen en la que acompaño a la persona de forma holística; observándola como un todo que incluye el cuerpo físico, el emocional, el psíquico y el espiritual. Soy especialista en embarazo, parto y postparto con Suzanne Yates y de menopausia con Marina di Franceschi.

 

- Clases grupales de yoga terapia hormonal para la menopausia, donde creamos un espacio seguro para expresarnos y compartir en círculo y desde ahí, observar nuestro interior.

 

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